viernes, 9 de diciembre de 2005

ARGENTINA: Preocupación por el control inflacionario a través de las políticas de competencia

Un presidente que dijo "No le compren a Shell" y que llamó al boicot de dicha empresa porque pretendía subir sus precios. Una empresa que no subió sus precios pues sus estaciones de servicios poco más y eran arrasadas por los famosos "piquetes", en clara consecuencia del llamado presidencial.

Esa fue la primera vez que empecé a darme cuenta que los controles de precios no sólo se podían hacer desde un ministerio sino a través de una campaña mediática. Perfecto, no estoy de acuerdo pero visto desde los ojos del enemigo, había de reconocer que la estrategia era buena. Ya averiguando más sobre el tema, siguiéndolo más de cerca por el cable, los periódicos y la radio, entendí que había un gobierno tratando de controlar la inflación y que para ello quiere evitar a toda costa que las empresas suban los precios, aunque esto sea inevitable o legítimo.

Ahora además del campo mediático, la estrategia se viene desenvolviendo en el campo jurídico. Y lo sorprendente es que con las armas que en otras circunstancias se usarían para promover la competencia, se pretende defender un control de precios, anulando así el núcleo de la competencia. ¿Qué como es eso? Muy sencillo: ante culaquier eventual alza de precios en determinado sector, se le acusará de cartelización y se tendrá que enfrentar a las denuncias correctivas necesarias. Con este discurso, el derecho de la competencia se convierte entonces en una suerte de "cinta de Mobius", a través del cual se puede pasar del anverso al reverso del mismo pero sin atravesarlo.

No puedo más que lamentar esta forma de discurso manipulador del derecho de la competencia, aunarme a las preocupaciones (1) (2) (3) que expresan los especialistas en competencia de dicho país y sobretodo mostrar cierto temor cuando similares estrategias se reproducen en el Perú.

1 comentarios:

Alezita dijo...

Hola: Considero que utilizar de esa forma el “Derecho de la Competencia” es muy peligroso, ya que su función no es controlar la inflación sino que mantener ciertos estándares de conductas que deben cumplir las empresas para proteger a los mercados, y por ende, a los consumidores.
Es lamentable que un país como Argentina este con altos niveles de inflación pero al actuar del modo en que lo están haciendo, están tapando el Sol con un dedo. Salvo que se ataquen las causas estructurales que producen la inflación, van directo al precipicio.
Un ejemplo, son los problemas que han tenido con los servicios básicos, cuya demanda ha aumentado pero su producción no, ya que las empresas consideran que no es rentable invertir en infraestructura por le precio que están recibiendo por su servicio (los que fueron pesíficados y congelados).
El Estado ha intentado, por medio de la regulación legal, obligar a las empresas a invertir, pero si la inversión no es rentable los más probable es que ha largo plazo las empresas se retiren y el estado se haga cargo de estas empresas que prestan los servicio, si no son rentables, la experiencia demuestra que son subvencionadas por el Estado utilizando el dinero de todos los contribuyentes.